Los padres fundadores
Estados Unidos de América
El chocolate llegó a Norteamérica a mediados del siglo XVIII. Los primeros productores industriales fueron el Dr. James Baker y John Hannon, que construyeron una fábrica de chocolate en 1765 a orillas del río Neponset en Massachusetts. En 1780 el nieto de John Hannon rebautizó la compañía como Walter Baker Company, que en la actualidad sigue siendo muy popular, y desde entonces produce varios tipos de chocolate de la mejor calidad, a pesar de que el nombre de "baker's chocolates" a veces se presta a confusión ("baker" significa panadero). Más de un siglo más tarde, Milton Hershey, un célebre fabricante de caramelos de Pennsylvania, visitó la Exposición Universal de Chicago de 1893 y quedó absolutamente impresionado por la maquinaria alemana para producir chocolate que estaba expuesta en ella. Haciendo gala de un gran olfato comercial, decidió que el chocolate iba a convertirse en un éxito sin precedentes, y desde entonces su compañía siempre ha sido una de las más innovadoras. Milton vendió su primera barrita de chocolate con leche en 1895, y desde entonces las Hershey Bars y los Hershey Kisses se han convertido -tal como él mismo pronosticó- en parte del "American way of life". Al igual que sus equivalentes cuáqueros en Gran Bretaña, Milton era un hombre con conciencia social. Contrató a varios dietistas para que verificasen la calidad de su producto, organizó un entorno de trabajo de una limpieza inmaculada, y construyó la ciudad-fábrica Hershey en Pennsylvania. Las dos avenidas principales de esta ciudad llevan los nombres de East Chocolate Avenue y Cocoa Avenue, mientras que las calles transversales, bordeadas de árboles, llevan nombres que evocan lugares donde se cultiva el cacao o relativos a diferentes variedades de la planta -Java, Caracas, Arriba, etc. Milton hizo algo más para mejorar las ciudades-fábrica de los cuáqueros ingleses y proporcionó a sus empleados servicios adicionales: un parque de diversiones, un zoológico, instalaciones deportivas y un teatro. Milton también dejó muy claro que no iba a permitir ningún tipo de "tabernas, pocilgas, o fábricas de cola, jabón, velas o de cualquier tipo que produjeran humo y polución", garantizando que sus comunidades modelo fuesen lo más íntegras y agradables posible. Es curioso que los primeros fabricantes norteamericanos y británicos de un producto que, tanto entonces como ahora, estaba asociado al placer de los sentidos y a la gratificación personal, fuesen personas con una ideología totalmente puritana. Una forma cínica de verlo sería interpretar su filantropía social como un simple e ingenioso truco mercantil, pero la verdad es que estos empresarios tenían una auténtica conciencia social, y ello constituye seguramente una prueba más de que el chocolate es varías cosas distintas para mucha gente: desde un lujo sofisticado hasta un alimento integral. Hubo otras compañías que pusieron énfasis en el carácter saludable del chocolate, como la de los hermanos Taylor, que entraron en el mercado con sus "Natural Hygienist Practitioners", y la del Dr. William Hay, cuyo "sistema Hay para combinar alimentos" sigue siendo popular en América. El argumento de venta de los. Taylor era la naturaleza homeopática y curativa del chocolate. Esto pone de manifiesto una continuidad con los primeros comerciantes chocolateros europeos, que lo vendían en monasterios y conventos de los siglos XVI y XVII, y dice mucho a favor de las propiedades benéficas del cacao y de los productos de él derivados.
Un productor chocolatero americano mucho más pintoresco fue Domingo Ghirardelli, un pastelero italiano que tenía tratos comerciales con la América latina y que montó su primer negocio en Lima, Perú. Ghirardelli entabló amistad con un ebanista americano llamado James Lick, que, en 1847, antes de que se descubriese oro en Sutter's Mili, se trasladó de Lima a San Francisco, llevándose consigo una buena cantidad del chocolate fabricado por Ghirardelli. Atraído por los relatos de un lucrativo mercado, Ghirardelli siguió los pasos de Lick y se instaló en California. Tan astuto y emprendedor como sus colegas chocolateros, Ghirardelli previo el potencial que representaba la satisfacción de las necesidades diarias de los buscadores de oro, que llegaban a California. Montó un negocio en San Francisco que se dedicaba a la importación y a la venta de mercancías como azúcar, café y, por supuesto, chocolate. Hubo varios desastres durante los años posteriores, incluyendo una devastadora bancarrota y un pavoroso incendio, pero la empresa pudo continuar a pesar de los inevitables contratiempos propios de ese período tan inestable de la historia americana. En 1856, la empresa era conocida por el nombre de Ghirardelli's California Chocolate Manufactory. La empresa iba a dejar su huella en la industria chocolatera en 1860 cuando, por accidente, se descubrió un nuevo método para fabricar cacao en polvo bajo en grasa. El nuevo producto se llamó Sweet Ground Chocolate and Cocoa, nombre con el que todavía se comercializa en la actualidad. Los edificios de la fábrica original se han convertido en uno de los elementos más característicos del paisaje urbano de San Francisco, en Ghirardelli Square, y la empresa continúa prosperando. En 1963 fue adquirida por la Golden Grain Macaroni Company, a su vez absorbida como una sucursal de la Quaker Oats Company en 1983.
El chocolatero francés Etienne Guittard se estableció en los campos de oro de San Francisco en 1860. Tres años después, no había encontrado una sola pepita, pero la partida de chocolate que trajo para intercambiarla por los utensilios de prospección había tenido una acogida extraordinaria. Los comerciantes con los que trató le aseguraron que había un esplendoroso futuro para él y su excelente chocolate en San Francisco. Guittard regresó a Francia, donde trabajó y ahorró hasta reunir el equipo que necesitaba. En 1868 volvió a San Francisco y empezó el negocio que se convertiría en uno de los más importantes productores de chocolate de alta calidad para vender al por mayor. Muchos de los más importantes panaderos, pasteleros y heladeros del país usan el chocolate de Guittard.
El descubrimiento de Ghirardelli
Los granos de cacao tienen un alto contenido en grasas y por eso no se disuelven fácilmente una vez molidos y reducidos a cacao en polvo. La más importante contribución de Ghirardelli a la industria chocolatera fue el descubrimiento accidental de una forma de producir cacao en polvo libre de grasas. Un trabajador había dejado un montón de granos de cacao molidos metidos en una bolsa de ropa y colgando de un gancho toda la noche. A la mañana siguiente, en el suelo había una mancha de manteca de cacao que había goteado desde la bolsa. El chocolate en polvo que había quedado en la bolsa estaba casi libre de grasa y podía disolverse en diversas sustancias líquidas mucho más fácilmente. Así fue como se inventó el todavía popular Sweet Ground Chocolate and Cocoa de Ghirardelli.

La empresa Ghirardelli fue la primera que introdujo
en América el cacao en polvo que puede disolverse fácilmente.